El proceso de tarificación de SASTEL, o de cualquier otro tarificador, debe considerarse como una liquidación privada, preliminar, de los costos de las llamadas telefónicas. El costo comercial y contable es, finalmente, el registrado en las facturas de los proveedores. Como en cualquier otro tipo de contratación con terceros, una empresa no puede aceptar ciegamente los valores cobrados, sin algún proceso de verificación, determinístico o muestral. Además, es suficientemente conocido que los sistemas de facturación de los operadores presentan frecuentemente fallas tales como aplicar tarifas diferentes a las pactadas, cobrar la misma llamada dos veces en diferentes períodos, cobrar duraciones diferentes a las reales, etc.
Sin un mecanismo automatizado solo es posible conciliar las facturas de los operadores con algún tipo de muestreo que podría detectar solamente las fallas masivas pero no las puntuales. Estas solo se pueden detectar con la conciliación, llamada por llamada, entre los registros del proveedor y los registros privados mantenidos por SASTEL.
SASTEL implementa un algoritmo de conciliación muy sofisticado y eficiente que permite detectar:
Llamadas no realizadas
Llamadas con tarifas aplicadas diferentes a las publicadas o las convenidas
Llamadas cobradas 2 veces
Llamadas no cobradas
Llamadas con duraciones que presentan desviaciones mayores que un margen de tolerancia establecido.
Los principales subprocesos de la conciliación son:
Configuración de las características de cada archivo plano enviado en medio magnético por los operadores telefónicos.
Carga de los archivos de llamadas recibidos de los operadores.
Comparación e identificación de las diferencias entre la información registrada por SASTEL y la facturación realizada por el operador telefónico.
Producción de informes de conciliación que servirán de base para realizar reclamaciones ante los operadores telefónicos.
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